Comentario:

Lunes, 23 Febrero 2015 18:39

Cómo aprovechar la tecnología

Comentario:

Noelia López-Cheda.
Noelia López-Cheda. / RC

 

 

La coach y educadora Noelia López-Cheda escribió un post que se ha convertido en viral: "Me niego a ser la agenda de mi hija por el grupo del Whatsapp de madres, me niego a ser tan sobreprotectora"

 

 

Lamenta que la sociedad actual esté haciendo "niños cómodos" y aboga por que otra educación es posible

 

 

 

"Todo resulta más fácil cuando confiamos en nosotros como padres", asegura 

 

Saltó a la palestra digital por un post, uno más de su blog que, sin saber muy bien el porqué, o al menos sin premeditarlo ni esperarlo, la ha hecho famosa entre muchas de las madres actuales que retransmiten las andanzas de sus hijos a través de los grupos de Whatsapp del cole. Que levante la mano alguna de estas mujeres que en determinados momentos no se haya arrepentido de haberse introducido en este nuevo mundo de las tecnologías que bombardea de mensajes los teléfonos móviles, la mayor parte de las veces no precisamente con cosas importantes ni interesantes.

Noelia López-Cheda, ingeniera industrial de formación pero coach de profesión y apasionada por la educación, se rebeló una tarde ante las exigencias de su hija de 10 años de que mandara un 'guasap' a las madres de su clase para preguntar qué deberes tenía que hacer. Se le habían olvidado en clase. "Enma, cariño, no es mi responsabilidad que se te hayan olvidado los deberes. Es tuya; por lo tanto, mañana le dices a la profesora que se te olvidaron y que la próxima no se te olvidará", le contestó. Enma protestó porque la profesora la iba a reñir y a poner mala nota, pero su madre creyó que ésta era la mejor forma de educar: no sobreprotegiendo a su hija y dejando que se equivocase para aprender de este error.

Todo se hubiera quedado ahí si López-Cheda no hubiera escrito esta anécdota en su blog personal. 'Me niego a ser la agenda de mi hija', tituló su post. Y al día siguiente, tenía más de 100.000 visitas, convirtiéndose en viral y superando en pocos días el millón de seguidores.

"Me niego a ser la agenda de mi hija por el grupo del Whatsapp de madres, me niego a resolver en casa los problemas de los deberes, me niego a regresar al colegio y me niego a ser tan sobreprotectora que asuma la responsabilidad de ellos", son algunas de las frases que han causado furor entre madres y educadores.

Noelia se declara "asombrada" por la repercusión que ha tenido su artículo (incluso la 'BBC' se ha hecho eco de este éxito viral). Desde entonces, ha recibido diferentes solicitudes de colaboración y de trabajo y varias llamadas para entrevistarla.

El "instinto natural" de los padres

"Estamos haciendo niños cómodos", afirma con rotundidad esta experta en formación. "Es bueno que cometan errores, que prueben, que les salgan las cosas bien o mal, que se aburran...", continúa. López-Cheda apuesta por fomentar en los más pequeños la capacidad de asombro y la curiosidad y trabajar con ellos su inteligencia emocional, lo cual implica autoestima, autocontrol, iniciativa, autoconfianza, empatía y relaciones sociales. Considera que "otra educación es posible" y propone como modelos la pedagogía Waldorf, Montessori, el sistema finlandés y las inteligencias múltiples de Gardner.

Explica Noelia que uno de los errores que más cometen los padres es "no dejar a sus hijos ser lo que son". A todos los niveles. Especifica que esto no implica no corregir, sino que implica respetar su propia naturaleza. "Intentamos que ellos lleven la vida que no hemos llevado nosotros y nos olvidamos de que son personas diferentes a nosotros, con diferentes motivaciones y diferentes deseos", reivindica.

Encantada con la proliferación de libros sobre educación e incluso la creación de escuelas de padres, defiende no obstante que "aprendes a ser padre siéndolo", por lo que invita a todos los progenitores a no agobiarse, puesto que "tenemos un instinto natural que nos ayuda a serlo y debemos dejarnos guiar por él. Todo resulta más fácil cuando lo hacemos así, cuando confiamos en nosotros como padres".

Y no, no piensen los lectores que esta bloguera se opone a los grupos de WhatsApp del colegio... aunque sí manifiesta que se deberían establecer las reglas ante el "otro uso" que se está haciendo de ellos: el de comentar todo tipo de cosas, sean importantes o no. Desde luego, es un buen tema para replantearse.

 

 

 

José Antonio Marina, filósofo y pedagogo.

José Antonio Marina, filósofo y pedagogo

  • Enviar por mail
  • La adolescencia puede ser una etapa turbulenta, de crisis inevitable, de irresponsabilidad y conductas de riesgo. O no. Para el filósofo y pedagogo José Antonio Marina, esta mala prensa de los jóvenes está agravando el fenómeno en lugar de resolverlo. De hecho estos modelos sociales, advierte Marina, se convierten en profecías autocumplidas por el mero hecho de decirlas. "Si repetimos muchas veces que los adolescentes son ineducables y difíciles de tratar, conseguiremos que lo sean", augura. Su última obra 'El talento de los adolescentes', editada por Ariel, viene a unirse a un movimiento incipiente en países anglosajones liderado por psicólogos especializados en esta franja de edad que aboga por cambiar paradigma: "Porque no se adecua a la realidad y porque toma como representación la adolescencia de un 15% que sí son muy conflictivos", advierte. Solo hay que mirar, propone, las encuestas españolas, que nos dicen que más del 80% de individuos en esta franja de edad no tienen ningún tipo de crisis. Es más, describe, "lo pasan bien, se llevan bien con su familia y únicamente tienen la pelea por ampliar los límites normal que se presenta a lo largo de la historia pero que entra dentro de la dinámica clásica de la búsqueda de la independencia inherente a la adolescencia. Diría de hecho que entra dentro de sus obligaciones evolutivas".

     

    ¿En que se basa esta nueva corriente para desmontar los mitos que hay entorno al adolescente?

    Esta nueva corriente aboga por tomar la adolescencia como una nueva segunda oportunidad. Para ello se basa en los últimos descubrimientos de la neurociencia, que hablan de que hacia los 13 años se realiza un nuevo y completo rediseño del cerebro. Es una segunda oportunidad de aprendizaje que tenemos que aprovechar para explicar a los adolescentes que tienen que sacarse el carnet de conducir de su nuevo producto, que es el momento de decidir sobre su personalidad.

    ¿Cómo se toman esta nueva teoría los jóvenes?

    Cuando se lo explicas bien les produce una gran euforia educativa: les damos la razón de que tienen que tomar las riendas de su vida pero tienen que aprender a conducir. Les interesa mucho cuando les hablas de su cerebro.

    Sin embargo, usted advierte en su libro de que muchos adolescentes piensan a esa edad que ya no pueden cambiar.

    Sí, a esa edad ya han forjado la creencia de que "como soy así ya no puedo cambiar", pero precisamente es el momento en el que pueden cambiar y tienen que hacerlo. Y que pueden aprender a pensar mejor, aprender a sentir mejor, aprender a tomar mejor las decisiones y ser más autónomos y por lo tanto a desarrollar su personalidad. Es el momento de la personalidad.

    ¿Cómo pueden ayudar unos padres que también piensan que esta época es difícil?

    Los padres tienen tres grandes recursos: el cariño, la exigencia (tienen que poner límites) y la comunicación, todo ello adaptado a esta edad. No digo que esto último no sea complicado: Necesitan la conexión emocional pero al mismo tiempo la rechazan. Pero una conversación no es someterle a un interrogatorio. La conexión emocional se hace en primer lugar intentando entender al adolescente y tomando en serio sus intereses y preocupaciones, aunque a los adultos les parezcan absurdas. Son las de ellos. También tenemos que trasladar las nuestras.

    ¿Dónde cometen los padres el mayor error?

    El problema está en que estamos infantilizando la adolescencia. Así lo afirman la mayor parte de los expertos de este momento. Como tenemos miedo a su irresponsabilidad no les damos responsabilidades y a los niños hay que dárselas. La adolescencia no es una etapa biológica, esa es la pubertad. La adolescencia es una creación cultural estrictamente educativa que sirve para permitir que los niños no entren en el mercado de trabajo y tengan un periodo de aprendizaje más amplio. Pero es un periodo que debe ser más riguroso ya que debe servir de adquisición de responsabilidades, de autonomía... que es lo que pide esa edad. No podemos olvidarlo con el pretexto de que son niños peligrosos. Pueden y deben tomar muchas decisiones.

    Su libro se titula 'El talento de los adolescentes'. ¿Dónde se busca, cómo se puede fomentar?

    El talento está en la perseverancia. Todos los documentos del departamento de Educación de Estados Unidos y Canadá ponen como destreza la perseverancia y la constancia como 'skill' o aptitud central. Y se puede educar en la perseverancia a todos los niveles educativos, con una llamada a los padres, pedagogos y maestros: Si no tienen perseverancia las demás aptitudes no se desarrollan y resultan chicos vulnerables que inmediatamente se desfondan. El esfuerzo es central para el desarrollo educativo, y pretender reducirlo es un problema y un freno para la excelencia. Es muy sencillo. A ti que te gustaría jugar al baloncesto, bien o mal, pero para ello es necesario entrenarte. Puede ser muy aburrido, pero si no te entrenas, no adquieres fondo, destreza... El esfuerzo es necesario para adquirir excelencia.

    ¿Cómo motivar al adolescente para que mejore?

    La clave está en elogiar el esfuerzo, explicándoselo bien. A partir de la adolescencia podemos hacer poco por ellos, ya son los que deciden si mejorar o no. Si quieren ser mediocres, vulgares, asustados de los demás es su opción, pero hay procedimientos para que no sean nada de eso: pueden entrenarse para la brillantez, la creatividad. En todos las actividades humanas se puede mejorar. Y una vez que una persona siente la experiencia de la mejora es tan agradable que quiere continuar. A los adolescentes tenemos que explicarles cosas que resultan de cajón pero que hay que explicarlas, además, poniéndoles la pelota en su campo. Decirles: "Sois vosotros los que tenéis que jugar".

    ¿El talento, se aprende entonces?

    No hay genios, el talento se aprende. No hay talentos innatos, hay capacidades innatas y esas capacidades se desarrollan o no se desarrollan.

    ¿Se consigue algo castigando al adolescente?

    El castigo es una aplicación imprescindible pero solo inhibe conductas, no fomenta. Con el castigo no haces que un chico estudie porque, o bien falsea las notas, o copia. Quizá podríamos decir que en algunos casos muy concretos, de consumo de alcohol y drogas, se utilicen todos los métodos disponibles. Pero en la adolescencia conviene sustituir el castigo por la lógica de las consecuencias: "Si haces esto te va a pasar esto".

    Denos un consejo práctico para padres con adolescentes en casa.

    Los contratos entre padres e hijos. Hay que volver a marcar los límites conjuntamente sabiendo que el chico tiene que aprender autonomía con responsabilidades. Si no cumplen las condiciones, no hay excepciones. Sería algo así como que "esto lo habíamos acordado, esto se acabó, y el contrato tiene que cumplirse". Les estamos tomando en serio y se dan cuenta. Sobre todo, no infantilizar.

     

     

     

    FacebookTwitter